Arranca la 25 Feria de Ganado de Gran Canaria con el sector primario y los productos de la tierra de moda

24 may 2017

El 25 Concurso Exposición de Ganado de Gran Canaria arrancó hoy con el sector primario, el aprecio por los productos de la tierra y la soberanía alimentaria de moda en la sociedad, que cada día exige productos de cercanía, frescos y con elaboraciones naturales para consumir en sus hogares.

Se trata de una apuesta tanto de la institución como de la población por la salud, no solo la salud física, sino de la economía y del medioambiente, subrayó el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, en esta primera jornada del encuentro ganadero más esperado del año.

La Feria, que incrementa su cuantía de premios y congregará a 900 animales que competirán por un merecido galardón, contribuye asimismo a generar conciencia y a generar una formación que dar una formación a grandes y pequeños que permite valorar el producto hecho cerca del lugar de consumo como el más beneficioso.

El Cabildo apuesta decididamente por la soberanía alimentaria y en las últimas semanas la ha materializado con el impulso de cinco grandes eventos: la feria Gran Canaria Me Gusta, el Descorche de Vinos, la Feria de la Ecología, la participación en Gastrocanarias y este Concurso Exposición que reunirá este fin de semana a miles de personas a las que el consejero de Soberanía Alimentaria, Miguel Hidalgo, animó a no perderse este encuentro.

Grandes descubrimientos para los más pequeños

La primera jornada, La Granja recibió a cerca de 800 alumnos de todas las edades procedentes de casi una treintena de centros integrados en la red de huertos escolares ecológicos promovida por el Cabildo, que presta ayuda formativa e instrumental a los que poseen plantación en sus instalaciones, a los que este jueves se sumarán otros tantos.

Vacas, cabras, ovejas, caballos, burros, cochinos, camellos y aves de corral, entre otros animales, muestran a los más pequeños de dónde salen la leche, los huevos, la carne o la lana y les ayudan a tomar conciencia de la importancia de la labor agropecuaria, pues alguno que otro solo ha visto estos productos en los lineales de los supermercados.

Con la inquietud que genera descubrir cosas nuevas, aprendieron a hacer pan, del que luego dieron buena cuenta, y repostería, y cataron miel sobre trozos de naranja para aprender a distinguir los matices de sus sabores, aunque lo más interesante de la miel fue observar a sus creadoras mientras trabajaban a la voz de una en un panal de miel acristalado que ofrecía una visión de las abejas no siempre al alcance.

Los monitores se sorprendían de la aceptación que tenía el aceite con tomate y sal, una mezcla con la que se deleitaron, así como con el kéfir -producto lácteo con gran presencia de probióticos que es “bueno para todo”, segura Heriberto Gil, hijo de ganadero-, yogur natural y quesos de flor, con la posibilidad de observar el cardo que le confiere su rico sabor.

Los alumnos en prácticas de la Escuela de Capacitación Agraria, que dirigieron varios de los puestos, también enseñaron a elaborar gofio desde descamisar y desgranar la piña, al tueste del millo y el molido hasta dejarlo muy fino y hacer una pella.

No faltó el puesto en el que comprobar cómo  hacer granizada de limón o uno de los grandes descubrimientos de los pequeños, y que a buen seguro lo será también para los padres, de la mano de fruta desecada en una simple secadora, plátanos, manzanas, o lo que haga falta que presentaban el aspecto de papas chips y, sin embargo, era siple fruta deshidratada con todo el sabor y sus enormes propiedades, un aperitivo muy recomendable para dejar de lado los entremeses prefabricados.

Mientras, otro grupo de visitantes se iniciaba en el arte de la plantación ecológica con esquejes de albahaca y lechugas, actividad en la que los pequeños disfrutaban escarbando en la tierra en busca de lombrices y que luego veían en el taller de lombricultura y de compost.

Entre un lugar y otro, caballos y vacas hacían demostraciones de trilla y arrastre junto a camellos, cerdos y ovejas, todo un acontecimiento para los más urbanitas, que veían cómo de la lana salían hilos con los que fabricar prendas de ropa de múltiples colores tras un elaborado procedimiento de hilado, escarmenado, cardado, teñido o afieltrado.

Como novedad, esta edición de la Feria Infantil ofreció a los más pequeños una exposición de aves de corral exóticas como pavos reales y gallinas de Guinea, un espectáculo de color y formas que muchos ni siquiera imaginaban.

Muchos conocieron el guarapo, extraído de la prensa de la caña de azúcar y convertido en un dulcísimo zumo que encantó a los más pequeños, mientras otros compañeros degustaban una tradicional receta digestiva hecha con manzanilla, hierba huerto, limón y un poquito de estevia para endulzar.

Hortalizas exóticas y animales con frutas

El espacio de las hortalizas exóticas abrió todo un mundo de sabor y color a los visitantes, con acelgas moradas y amarillas, lechuga kale roja, calabaza butthut, borraja y flores comestibles como la caléndula.

Y como no todo es comer, en otro puesto los visitantes aprendían a reproducir mascotas con frutas y descubrían cómo dos uvas negras podían convertirse en los ojos de un ratón o de un ciempiés de tomates, junto a unas palmeras de puerro, una cesta de cáscara de sandía y unas piedras de brócoli.

El recorrido de los talleres vegetales finalizaba con un guiño a la pesca, un espacio decorado con un gran mural sobre las artes tradicionales y la entrega a los más interesados de manual de buenas prácticas para respetar las especies protegidas y las medidas mínimas.

Por otra parte, varios colegios representaron obras de teatro que habían ensayado para mostrar sus dotes en escena a sus colegas de otros centros, que les atendían absortos después de visitar el cuentacuentos con la historia de la semilla y música de Vivaldi interpretada al violín en lo que, otros, bailaban el “Despacito” al paso que les marcaba el coreógrafo.

Abierto el apetito, el desayuno estuvo formado por apetitosos batidos de fresa, plátano y papaya, bocadillos de quesos de la Isla, pella de gofio y frutas frescas servidas en trozos, delicias que los divertidos escolares devoraron con auténtica fruición.

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