El estudio de legajos de Gran Canaria devela detalles de la aculturación tras la conquista a la venta de esclavos aborígenes en Sevilla y Valencia

14 jun 2018

El doctor en historia Pedro Quintana, experto en propiedad, grupos urbanos y en vivienda popular en Canarias, detalló anoche ante una audiencia de más de un centenar de personas en el Cabildo de Gran Canaria las referencias históricas de diversas fuentes tomadas para reconstruir el pasado de las poblaciones en el ámbito del Risco que abarcan desde la aculturación tras la conquista a la venta de esclavos en Sevilla y Valencia.

La documentación de la venta de esclavos isleños subastados en Valencia y Sevilla es abundante. “Sevilla era el más importante mercado de esclavos del sur de Europa y muchos canarios fueron vendidos allí, aunque después hubo que devolverles la libertad por intervención de los Reyes Católicos”, explicó Quintana puntualizando que existe una amplia documentación, principalmente protocolos notariales, esperando a ser analizada en archivos peninsulares.

El orador comenzó su conferencia explicando el proceso de aculturación que sufrió la población aborigen después de la conquista, y de cómo muchos nombres y topónimos de lugares del área estudiada se transformaron desde su denominación original hasta nombres completamente castellanizados. Uno de los ejemplos es el nombre de Artevirgua, que se transformó en Barranco Hondo de los Juncales para quedarse finalmente solo en Barranco Hondo.

Quintana señaló los condicionantes que afectaron a la evolución histórica del ámbito del paisaje cultural y destacó que “el agua se convirtió en elemento propiciatorio para el asentamiento y rápido desarrollo en determinadas áreas de Gran Canaria”. En su relato histórico, el investigador subrayó el papel que tuvo Acusa en la antigüedad cuando era zona de tránsito entre La Aldea, Agaete, la Caldera de Tejeda y Gáldar, y de cómo su producción de cereales se enviaba a Tenerife a través del puerto de La Aldea.

Otro hito que destacó fue la evolución de la recaudación del diezmo de quesos, miel y cera en la jurisdicción de Gáldar que llegó hasta la cifra de un millón de maravedís en el año 1800.

Asimismo, la zona de Santa Brígida era en aquel entonces la ‘tras-sierra’, pues la vida transcurría del otro lado, y desveló asimismo que, hasta que se creó la parroquia de Artenara, los enterramientos había que hacerlos en Agaete o Gáldar, preferentemente en Gáldar.

Precisamente en Gáldar se sitúa otro episodio histórico en el que interviene la hija del guanarteme de Telde que se había trasladado a vivir a este municipio norteño. Sus descendientes habían adoptado el apellido Betancourt hasta que un biznieto demostró su procedencia de la nobleza aborigen canaria y empezó a usar el nombre de Guanarteme. A partir de este hecho muchas familias del municipio empezaron a bucear en sus árboles genealógicos en busca de sus antepasados y relaciones con el abolengo aborigen, al que mostraban su orgullo de pertenencia.

Su relato abarcó las vicisitudes de la documentación que ha llegado hasta el siglo XXI. Gran parte de su trabajo se basa en protocolos notariales de venta de propiedades, casas, tierras, e incluso una vaca. Los archivos existentes, en el único ayuntamiento de la isla en aquel período, se encontraban guardados en las Casas Consistoriales junto a la Plaza Santa Ana y en el año 1842 sufrieron un incendio, que se cree intencionado, consumiéndose en el fuego innumerables datos y memorias irrecuperables.

El historiador lamentó asimismo la gran laguna existente de referencias históricas en la época inmediatamente después de la conquista de Gran Canaria con un lapsus de unos 72 años de los que apenas se conservan documentos. Durante su intervención proyectó imágenes de varios de los escritos que ha analizado dejando patente el mal estado de conservación de los legajos fragmentados, perforados, o amarilleados por el paso del tiempo y con la tinta borrosa.

Visitas guiadas a la exposición de Risco Caído y Espacios Sagrados de Montaña

El Cabildo de Gran Canaria ya dio comienzo a las visitas guiadas a la exposición del Paisaje Cultural Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montaña que permanecerá hasta el día 23 de junio en el Patio del Cabildo.

Más de un centenar de personas disfrutarán de sus contenidos, que incluye la experiencia de visitar gracias a unas gafas de realidad virtual la cueva de Risco Caído y sobrevolar los sobrecogedores paisajes del ámbito. La exposición posteriormente recorrerá Gáldar, Artenara, Tejeda y Agaete, que son los municipios que conforman el ámbito del paisaje cultural.