El simbolismo y el sentido sagrado del Roque Nublo y Risco Caído impregnan el Belén del Cabildo de Gran Canaria

05 dic 2017

El simbolismo y el sentido sagrado del Roque Nublo y Risco Caído impregnan el Belén del Cabildo, un nacimiento rodeado de los numerosos rincones y montañas que la caprichosa naturaleza ha tenido la generosidad de dejar en Gran Canaria y que han adquirido un halo de magia para sus habitantes.

El presidente del Cabildo, Antonio Morales, inauguró el nacimiento, instalado en el escaparate de la Casa Palacio, dedicado este año a las Montañas Sagradas de Gran Canaria, así como el encendido navideño de la Casa Palacio y del gran árbol de Navidad que decora el Patio del edificio, recuperado de las labores de entresaca realizadas para fortalecer la masa boscosa de la Isla.

El Cabildo homenajea siempre un espacio singular de Gran Canaria, explicó Morales, quien recordó que Risco Caído está en un momento especial en su trayectoria hacia su nombramiento como Patrimonio Mundial y además Gran Canaria es uno de los primeros lugares de España en albergar belenes en las casas particulares, de modo que este año se eligieron las Montañas Sagradas.

Los coros infantiles Soront y Derquel acompañaron el mágico momento con la interpretación de villancicos populares junto a las improvisadas voces de la ciudadanía que no quiso perderse la inauguración, ni la chocolatada con churros y las castañas asadas presentes en el entrañable acto.

Los espacios sagrados más representativos del paisaje grancanario, tanto naturales como construidos con el esfuerzo de los hombres y mujeres de hace ya varios siglos, rodean así la gruta en la que nace el niño Jesús acariciado por las suaves olas de la bahía de Agaete, a los pies del singular Dedo de Dios reconstruido para la ocasión, un elemento que los isleños no olvidan y que sigue formando parte de su identidad.

La naturaleza protagoniza el ambiente de la Gran Canaria anterior y posterior a la conquista, a finales del siglo XV por parte de los castellanos, e incluye antiguos asentamientos aborígenes conservados aún en diversos municipios grancanarios, transformados con el paso del tiempo en casas rústicas frente a las que los moradores realizaban las tareas de su oficio.

Simbiosis entre arquitectura y naturaleza

El caserío de Barranco Hondo, con las casas cuevas de Fagagesto, representa la simbiosis entre la arquitectura y la naturaleza, el sabor antiguo de las fachadas frente a la roca horadada por valientes grancanarios en impresionantes desfiladeros para construir sus casas, cálidas en invierno y frescas en verano.

Las figuras de este belén son más adustas, con formas de vestir austeras basadas en telas tejidas por hilanderas en bastos telares, apropiadas para la vida en las casas cueva y alejadas de los finos paños de la población en la ciudad.

Cada rincón del nacimiento rezuma la magia de los lugares sagrados para los pobladores prehispánicos y los canarios de los años posteriores a la conquista, a caballo entre su veneración a la naturaleza y el sentido religioso traído por los castellanos, que dejó hueco para la alabanza al majestuoso Roque Nublo y al sentimiento de protección que emanaba.

El visitante podrá contemplar cada pequeño detalle desde la perspectiva del interior de los hogares, como un invitado más a la mesa en honor a la natividad de Jesús, con una mirada curiosa a través de sus ventanas para observar el turbador rayo de luz de Risco Caído y dejarse impresionar por su grandioso esplendor.

Un enorme pino resultado de las labores de entresaca realizadas por el Cabildo se erige como árbol navideño en el Patio para decorar los actos que tendrán lugar este mes en este espacio que la Institución ha abierto al público para que disfrute de conferencias, ponencias y exposiciones.

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