Gran Canaria malgasta el agua equivalente a llenar 2.400 piscinas olímpicas cada año

02 ago 2017

Gran Canaria malgasta al año seis millones de metros cúbicos de agua, el equivalente a la necesaria para llenar 2.400 piscinas olímpicas o la presa de Chira, que verla vacía duele tanto a la población, pero que sin embargo no repara en ello cuando mantiene el grifo abierto sin necesidad, por lo que el Cabildo hace un llamamiento al ahorro, ya que desalar el agua que se derrocha cuesta seis millones de euros, un dinero que se va por el desagüe.

Y todo por haber perdido la costumbre de cerrar el grifo el agua durante el enjabonado en la ducha, el cepillado, el afeitado, al lavar el coche o al fregar la loza, ya que el consumo urbano de agua es de 60 millones de metros cúbicos anuales y estos gestos de residentes y turistas, a los que también los hoteles les piden mesura con el agua, reducirían el consumo un 10 por ciento.

Este ahorro es especialmente importante en Gran Canaria porque el agua de abasto no procede de la lluvia como en otros lugares, sino de la desalación de agua, lo que tiene un coste de infraestructuras, mantenimiento, personal y energético importante.

La mitad del coste de producir el agua derrochada lo paga cada ciudadano desde su factura y la otra mitad está igualmente sufragado por la ciudadanía grancanaria a través de las arcas públicas, ya que los otros tres millones que no salen directamente del bolsillo del consumidor salen del Cabildo y los ayuntamientos, un dinero que se podría destinar a seguir mejorando las instalaciones, la eficiencia energética, o, incluso, a la implantación del sistema de energías renovable puesto en marcha por el Cabildo, que va a invertir 18 millones de euros en ello, o a cualquier otro fin menos dejar que se siga deslizando por los desagües.

Por este motivo, el Consejo Insular de Aguas de Gran Canaria pide seguir su guía de recomendaciones y explica que cerrar el grifo en la ducha ahorra seis garrafas de cinco litros y dos en el cepillado de dientes, así como en el afeitado y el enjabonado de la loza. Además, la reparación de las goteras impide perder otros 30 litros al día.

Así, una persona que por la mañana se ducha, se lava los dientes, se afeita y friega la loza con el grifo abierto en todo momento tira por el desagüe 12 garrafas de agua de cinco litros. Y ello una sola persona, si es una familia de cuatro miembros, el derroche puede ascender a 40 garrafas antes de salir de la casa cada mañana. Si se tiene en cuenta el día completo, la cifra se dispara.

Tampoco hay que olvidar que si los grancanarios evitaran utilizar el inodoro como papelera ahorrarían seis litros por cada descarga o tres en los que instalen doble pulsador en la cisterna para no descargarla siempre completa.

Por otra parte, la instalación de economizadores en el grifo de la ducha reduce el gasto a la mitad, de modo que pasa de cien a cincuenta litros en apenas cinco minutos. Ni que decir tiene de usar la ducha frente a la bañera para ahorrar de 60 a 150 litros, dependiendo del tiempo empleado.

Las cifras del Consejo Insular de Aguas

El Consejo Insular de Aguas, organismo del Cabildo que gestiona la producción y distribución del agua en Gran Canaria, dispone de 28,1 millones de euros de presupuesto para 2017, de los que 15,5 son aportados por la Institución insular y 12,6 millones son ingresos propios obtenidos, entre otros, por las tasas municipales de depuración, la venta de agua regenerada y de las cuatro desaladoras insulares, con tarifas que no han variado en una década a pesar del encarecimiento del mantenimiento de las infraestructuras y, sobre todo, de la energía.

El Cabildo vende el agua agrícola desalada a un precio igualmente inferior a lo que cuesta producirla, a 0,59 euros el metro cúbico, mientras el agua regenerada para uso agrícola a 0,41 euros, también por debajo del coste de producción, lo que suponen un déficit de 3 millones de euros que asume la Institución insular.

La Institución acometió hace dos años un trasvase de agua desde la capital grancanaria al sur para solucionar el importante problema del riego de los agricultores por la sequía, algo que suplió con un transporte de más de 500.000 metros cúbicos al año de agua hasta los depósitos del Salobre y Montaña la Data, lo que tuvo una inversión inicial de 600.000 euros y tiene un coste anual de 300.000 euros que tampoco son repercutidos al agricultor sureño, que paga lo mismo que el resto, de modo que para que el déficit anual no crezca, sería muy importante la colaboración ciudadana con la recuperación del hábito de cuidar el agua.

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