Pintura, tela y creatividad desbordan el ancestral arte de decorar tejidos que aprenden los alumnos de un curso del Cabildo

21 feb 2017

Un amplio abanico de colores y pinturas, telas naturales y una gran creatividad desbordan el ancestral arte de decorar tejidos, disciplina impartida en el segundo curso de La Sala de la Fedac del Cabildo de Gran Canaria en su programación para los primeros meses de este año.

La iniciativa formativa la Fundación para la Etnografía y el Desarrollo de la Artesanía Canaria (Fedac), compuesta por seis cursos, ha contado con una acogida tan destacada que ya no quedan plazas libres, informa la consejera de Artesanía del Cabildo de Gran Canaria, Minerva Alonso.

La artesana Rita Almerich, con casi ocho años de experiencia, forma a 25 alumnos interesados en aprender a decorar tela en algodón con pintura especial para tejidos, una de las técnicas de este arte milenario cuyos productos cuentan con gran aceptación del público.

Para comenzar, los alumnos aprenden a distinguir los materiales más adecuados para realizar la labor, entre los que destacan pinceles hechos con pelo natural –de poni o lobo-, un bolígrafo para repasar el boceto, tela sin mezclas artificiales y una base aislante que no absorba la pintura.

A partir del calco del dibujo, los aprendices comienzan a perfilar los bordes con pinceles finos y planos a base de pinceladas que permiten dan naturalidad y volumen a las figuras que, poco a poco, van surgiendo de la tela.

Los pigmentos y las tonalidades exactas varían mucho en función de la creación a realizar y de las características del tejido escogido, que en ocasiones precisa de un lienzo para poder realizar el trabajo, como si de un cuadro se tratara.

La artesana recomienda, para el relleno del color, comenzar desde la parte interior del dibujo hacia afuera y elegir antes los colores claros que los oscuros, dejando el rojo para el final “porque es el más cochino”, el que precisa una limpieza concienzuda del pincel para reutilizarlo con otro tono, sobre todo si es más claro.

En la búsqueda de efectos, Almerich instruye a sus alumnos en técnicas como el difuminado o la mezcla de color, con los que la creación parece cobrar relieve y hasta movimiento, además de convertir en única a la creación artesana.

Así es como, poco a poco, lo que al comienzo era un lienzo el blanco adquiere vida en forma de dibujo y consigue transformar en arte simples camisetas, pantalones, faldas, bolsos, zapatos y un largo etcétera de ropas y complementos para todos los gustos.

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