Tenerife copa el 49 % de los cargos y directivos autonómicos frente al 32 % de Gran Canaria

20 feb 2018

El Cabildo de Gran Canaria ha podido constara con datos lo que ya era una intuición social con respecto al desequilibrio entre islas tanto en materia de inversiones como de cargos públicos de Gobierno canario, y ello a pesar de la opacidad del Ejecutivo autonómico, que se ha negado a ofrecer las cifras solicitadas por la Institución insular, entre ellas la de la aportación por Islas vía impuestos.

Así lo manifestó hoy el presidente del Gobierno de Gran Canaria, Antonio Morales, quien aclaró que el “chantaje” de acusarlo de insularista o frentista no le hará cejar en su empeño de cumplir la labor para la que fue designado por la ciudadanía de defender los intereses de Gran Canaria en un marco integrador, ya que, aseguró, el archipiélago solo se puede construir desde el equilibrio.

Así, Tenerife copa el 49 por ciento de los cargos y directivos públicos del Gobierno canario y sus entidades públicas frente al 32 por ciento de Gran Canaria.

Por áreas, y teniendo en cuenta el conjunto del personal público autonómico, se traducen en que Tenerife copa el 51 por ciento en el área económica frente al 27 de Gran Canaria, la mitad en el área territorial frente al 20 por ciento de Gran Canaria, el 58 por ciento en materia de Turismo ante al 25 de Gran Canaria y se mantiene igualado en lo social al 36 por ciento, mientras en el resto vuelve a situarse en el 50 por ciento lo copado por Tenerife con respecto al 38 por ciento de Gran Canaria. “Se han ido cerrando sedes y trasladando funcionarios”, subrayó.

A ello se suma un dato especialmente significativo y preocupante, y es que la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, que incluso tiene un volumen de alumnado algo mayor, pierde cada año 15 millones de euros de financiación frente a la de La Laguna, una diferencia “brutal”.

“Lo ideal para despejar cualquier duda es disponer de los datos, pero la opacidad del Gobierno canario nos hace sospechar que aún hay más desequilibrio que el que hemos podido constatar”, explicó Morales, quien mostró la carta en la que el Ejecutivo le contesta que no le ofrecerá los datos solicitados.

Las cifras desmenuzadas hoy por Morales son la aportación del Gobierno insular al seno de la Comisión de Desequilibrios constituida al inicio del mandato por iniciativa de Unidos por Gran Canaria para estudiar las diferencias por islas. Todos los grupos aportarán los datos que hayan recabado para, con todo, elevar un único informe que será trasladado al Parlamento de Canarias, a los grupos políticos, a la sociedad civil y al propio Gobierno canario, si bien es el más consciente de la situación pues la construcción de un “poder paralelo que menoscaba la presencia institucional de Gran Canaria” y, por ende, sus opciones de desarrollo nacen del Ejecutivo y de “ATI-CC”, aseveró.

El presidente, para empezar, hizo alusión a la compra de aceleradores para los hospitales con la donación del empresario Amancio Ortega y, sin ir más lejos, Gran Canaria tiene 5 aceleradores, uno obsoleto, y tendrá uno más, seis en total, mientras que Tenerife, que tenía siete, ahora pasará a tener ocho y a cumplir la ratio para atender a la población en tanto que Gran Canaria seguirá con dos menos.

Desequilibrio inversor

Gran Canaria ha recibido, desde 2001, 321 millones de euros menos para inversiones que Tenerife, 120 de ellos solo en este mandato.

En cuanto a los recursos del Fdcan, aun “consiguiendo tumbar el criterio de la triple paridad” -que también se encuentra en la base de los desequilibrios, por lo que apostó por la modificación del sistema electoral-, se produce un perjuicio para Gran Canaria de 11 millones de euros al año, ya que finalmente tampoco se aplicaron los criterios del REF, que son los consensuados por todas las instituciones, subrayó Morales, quien apuntó que Tenerife recibe incluso menos, un 3 por ciento menos, a pesar de ser las islas con mayores necesidades.

El apartado de inversiones hidráulicas arroja una inversión de 137 millones menos en Gran Canaria desde 2001, ya que el 69 por ciento se invirtió en Tenerife y el 31 por ciento en Gran Canaria, un desequilibrio que supone un 86 por ciento para Tenerife frente al 14 invertido en Gran Canaria solo en lo que va de mandato.

“Entendemos que no se puede construir Canarias limitando el crecimiento de Gran Canaria, comprando voluntades para atenuar las voces críticas, ocultando datos y creando una estructura de poder para propiciar el desarrollo de unos territorios frente a otros, usando recursos al margen de la sociedad civil. Rechazamos el neoinsularismo que se ha instalado en Canarias y demandamos que se corrija”, concluyó.

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