Una mayor intensidad aromática, especial característica de los vinos de la cosecha 2017 de Gran Canaria

15 may 2018

El Descorche de Vinos de Gran Canaria acogió este lunes la presentación de la producción de 24 bodegas tras una vendimia caracterizada por una mayor concentración de aromas debido a un invierno que permitió recoger más uvas y un verano largo y cálido que propició la concentración de azúcares y, finalmente, un producto con sabores más intenso.

Por estos sabores que deleitaron al público, y porque este año se recogieron 160.000 kilos de uvas más, el acto se convirtió, aún más, en la fiesta anual del vino no solo para presentar en sociedad la cosecha, degustar el exquisito resultado, sino para brindar un emotivo homenaje al vitivinicultor Santiago Robaina León, conocido como Marcelo, de la marca Plaza Perdida de Bandama, a quien el presidente del Cabildo, Antonio Morales, reconoció su aportación al sector tras tantos años de dedicación.

El Descorche de Vinos, prosiguió, se ha convertido en un importante día para el sector porque permite dar a conocer el fruto del trabajo de los hombres y mujeres que aman a su tierra y que luchan para mantener una tradición centenaria que estuvo en peligro de desaparecer, pero que gracias a su empeño está volviendo a la buena senda. Un sector que con su dedicación, y sobre todo su ilusión, no solo genera economía, sino que mantiene el paisaje y los valores del mundo rural.

Es un vino para sentirse orgulloso, con una variedad “extraordinaria” y una enorme calidad que lo convierte en cada vez más competitivo, sostuvo el presidente, que recordó que junto a otros productos locales ha sido protagonista del programa Gran Canaria Me Gusta que ha acudido a citas como Madrid Fusión, Alimentaria y el Salón Gourmets de Madrid. 

Y para corroborar que el vino grancanario tiene personalidad propia, Morales junto al viceconsejero regional del Sector Primario, Abel Morales, el consejero insular de Soberanía Alimentaria, Miguel Hidalgo, y el presidente de la Denominación de Origen de Gran Canaria, Luis López, descorcharon una botella de tinto y otra de blanco para inaugurar la nueva añada.

Bodegueros, hoteleros, distribuidores, restauradores y público pudieron degustar la particularidad de los sabores de este año en los vinos, caracterizados además por la variedad, ya que la climatología tuvo distintos comportamientos por municipios de Gran Canaria, de por sí con microclimas que hacen que la Denominación de Origen de Gran Canaria tenga un amplio abanico de sensaciones para los paladares.

La ilusión de los productores se pudo palpar en la degustación, mientras el representante de los Berrazales explicaba que usan barriles de roble francés y que cada año vacían la mitad para volverlo a colmar con la cosecha de la última vendimia, y soñó con el producto de esa barrica en 20 años, o mientras al servir Frontón de Oro, sus responsables explicaban que ya venden en 21 estados de Estados Unidos.

De ahí la importancia de esta cita, ya que si importante es producir, esencial para el sector es comercializar, y durante la velada los representantes de comercializadoras y distribuidoras ya pudieron empezar a elegir qué vinos se llevarán a las mesas de sus restaurantes, a sus estanterías o a los actos que organizarán este año, en lo que lo bien visto ya es ofrecer vinos de la tierra.

Y es que las condiciones climatológicas de 2017 obligaron a adelantar la vendimia, pero a la vez protegieron a los viñedos de las plagas y le dieron a las uvas una mayor concentración de aromas, azúcares –ideal para la elaboración de blancos dulces, semidulces y semisecos-, y un nivel de acidez sorprendente. Y eso fue lo que hicieron los caldos, sorprender a los asistentes al evento en el Patio del Cabildo.

Música, certificados y el homenaje a Santiago Robaina

Con Derque Martín en el timple y Abel Díaz en el piano, se entregaron las primeras certificaciones de calidad, ya implantadas en cuatro bodegas grancanarias: Berrazales, Bentayga, Frontón de Oro y Las Tirajanas, aunque sin duda el momento más emotivo fue el homenaje a Marcelo Robaina

El Cabildo quiso agradecer el esfuerzo de Robaina por mantener el patrimonio vitivinícola de Gran Canaria durante sus más de 40 años de dedicación. “Un hombre bueno, noble y comprometido con el sector”, destacó Hidalgo.

Nieto e hijos de viticultores, desde pequeño ya respiraba el aire del picón del Volcán de Bandama y se le enrojecían los ojos con el azufre de las viñas, y a sus 81 años es todo un referente que trabajó los primeros años en un lagar de prensa romana con más de 200 años de antigüedad. Llegado el momento, no dudó en modernizar las instalaciones y mejorar su centenario viñedo de listán negro hasta lograr un producto que le ha valido reconocimientos insulares, regionales y nacionales.

Robaina fue además uno de los fundadores de la Asociación de Viticultores de Monte Lentiscal en 1994 y vocal de la Denominación de Origen de Monte Lentiscal, germen de la Denominación de Origen de Gran Canaria. En su finca de 50.000 metros cuadrados situada en Los Hoyos transforma cada año 30.000 kilos de uva en vino, en su mayor parte tinto, tras una trayectoria no exenta de dificultades, pero también impregnada de momentos gratificantes.

El emotivo reconocimiento dio paso a la degustación de los sabores logrados no solo por Plaza Perdida, lo Berrazales o Frontón de Oro, también por La Vica, Higuera Mayor, Señorío de Agüimes, Bentayga, Lava y Las Tirajanas.

No faltaron La Montaña, Mogarén, Tunte, Rincón del Güiniguada, Finca el Troncón, Losoyos, Peña Rajada, La Caldera, Señorío de Cabrera, Más Vino para Hablar, El Troncón, Cuenca de Camareta, Hinojo, El Capón y Eidan.

235 hectáreas y 71 bodegas

La Denominación de Origen Vinos de Gran Canaria está compuesta por 71 bodegas, de las que 46 son embotelladoras, además hay 310 viticultores inscritos y 235 hectáreas. Santa Brígida, con 54 hectáreas y Las Palmas de Gran Canaria, con 50, son los dos municipios con más superficie cultivada, aunque hay plantaciones de vides en todos.

Pese a ser el tercer municipio en hectáreas cultivadas, San Mateo fue el año pasado el que más kilos cosechó, 146.000, seguido por Santa Brígida, con 86.000 y San Bartolomé de Tirajana, con 74.000.

Aún queda mucho año por delante, pero las abundantes lluvias de los primeros meses de 2018 presagian que la próxima cosecha será abundante. Solo queda esperar que la primavera haga acto de presencia y conocer las características que tendrá el próximo verano para que definan el sabor de las uvas y por ende, los aromas de los vinos del Descorche de 2019.

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