Vacunar 200 baifas en dos horas, reto superado por los estudiantes de la Escuela de Ganadería y Pastoreo de Gran Canaria

22 nov 2018

Los estudiantes de la Escuela de Ganadería y Pastoreo de Gran Canaria tuvieron que esmerarse este jueves para superar el reto de vacunar nada menos que 200 baifas como parte de la formación práctica del primer curso, que arrancó en septiembre con aprendices que llevan la ganadería en sus genes porque la mayoría son jóvenes de familias  ganaderas.

Seis alumnos y cinco alumnas tardaron casi dos horas en inyectar la vacuna contra la neumonía y antibióticos a cada una de las cabritas para cría que tienen entre una semana y un mes de vida, en el marco del módulo de Producción de este curso con más de 600 horas impulsado por el Cabildo de Gran Canaria y Aider para capacitar a los jóvenes y favorecer el relevo generacional.

El consejero de Soberanía Alimentaria del Cabildo, Miguel Hidalgo, y la concejala de Desarrollo Rural de Agüimes, Jéssica Santana, presenciaron la destreza de los estudiantes con los animales de la explotación y quesería Era del Cardón de Luis Martel y Lucía Torres. Una instalación que alberga 800 cabras y que produce al día entre 700 y 800 litros de leche, además de 100 kilos de quesos, tanto tiernos, como semicurado y curado de cabra.

Hidalgo expresó su satisfacción por ver que la Escuela es ya una realidad y por comprobar la implicación de mujeres y hombres en su formación, lo que garantizará sin duda que estas profesiones no desaparezcan y también la modernización del sector.

Estas prácticas en explotaciones no solo permiten que los alumnos tengan contacto directo con los animales, sino también nutrirse de la amplia experiencia que tienen los ganaderos de las cinco instalaciones que se han ofrecido para acogerlas: Francisco Romero, Luis Martel, Flora Gil, Herodi SCP y Vacas el Salobre, destacó el consejero. A su vez, los estudiantes les ayudan en las tareas cotidianas, desde la vacunación hasta la limpieza de las instalaciones o el corte de pezuñas de las cabras como también tuvieron que hacer hoy.

Todos los estudiantes están ilusionados con este curso, entre ellos Alejandro Calvo, uno de los benjamines del grupo con 17 años, que seguirá la tradición de la familia en la ganadería, aunque él se decantará por la producción de leche y queso y no por la de carne. De momento, la actividad que más ha disfrutado ha sido aprender a ordeñar a máquina, una técnica que nunca había realizado, por lo que no duda en asegurar que la experiencia en la Escuela es muy buena.

Por su parte, Estefanía Bordón, de 21 años, seguirá los pasos de su padre que tiene una explotación de vacas en Agüimes para establecer su propia explotación, más moderna y con 125 vacas para la producción de leche y venta de carne. Ya tenía experiencia en el cuidado de los animales y el curso le está permitiendo aprender mucho más. De hecho, la primera vez que puso una vacuna fue en una práctica anterior.

La formación práctica es mayoritaria en la Escuela de Ganadería y Pastoreo, ya que la realizan tres de los cinco días de la semana. De momento, han acudido a explotaciones de cabras, cerdos y vacas y han tenido que hacer tareas de lo más variadas. Entre ellas, limpiar la maquinaria que amamanta a los cabritos, cortar pezuñas, atender partos o diagnosticar enfermedades junto a veterinarios, realizar ecografías, destetes y hasta inseminación artificial. También han comprobado el funcionamiento del Matadero insular y próximamente conocerán una fábrica de piensos.

En las próximas semanas comenzarán el módulo de Pastoreo, así que entre otras prácticas podrán realizar la técnica de esquilar a la ‘neozelandesa’, un método con el que no es necesario atar las extremidades de los animales y mucho más rápido que el tradicional. Además, recibirán charlas sobre pastoreo sostenible y sobre ecología y cambio climático, detalló Tara Niño, coordinadora del curso.

En el mes de mayo, cuando acabe el curso, los estudiantes recibirán el certificado de ‘Actividades auxiliares en ganadería’ expedido por el Ministerio de Empleo y tendrán las herramientas necesarias para profesionalizar el sector ganadero para que sea más competitivo y tecnificado. Gracias a esta formación, el sector tendrá de mano de obra especializada y posibilitará que estas profesiones no disminuyan, además de fijar la población en el mundo rural.


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