Residuos RCD (escombros)

Se entiende por residuo de construcción y demolición (RCD) las sustancias u objetos que, cumpliendo la definición de “residuo” se generen en:

  • La construcción, rehabilitación, reparación, reforma o demolición de un bien inmueble, tal como un edificio, carretera, puerto, aeropuerto, ferrocarril, canal, presa, instalación deportiva o de ocio, así como cualquier otro análogo de ingeniería civil.
  • La realización de trabajos que modifiquen la forma o sustancia del terreno o del subsuelo, tales como excavaciones, inyecciones, urbanizaciones u otros análogos, con exclusión de aquellas actividades a las que sea de aplicación la Directiva 2006/21/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 15 de marzo, sobre la gestión de los residuos de industrias extractivas.

Básicamente, son residuos inertes, que están constituidos por piedras, tierras, áridos, ladrillos, hormigón, vidrio, etc.

Los RCD procedentes de una obra menor (obras domiciliarias), son considerados residuos domésticos (Ley 22/2011) y, por tanto, corresponde su gestión a las Entidades Locales. En cambio, los RCD procedentes de obra mayor se someten al RD 105/2008, y es el constructor el responsable de su gestión, mediante la entrega de los mismos a un gestor autorizado.

La legislación europea exige que el 70% en peso de los residuos no peligrosos procedentes de la construcción y demolición sean destinados a operaciones de reutilización, reciclado y otras operaciones de valorización de materiales, incluidas las operaciones de relleno que utilicen residuos para sustituir otros materiales, por lo que sólo pueden depositarse en el vertedero aquellos residuos que hayan sido objeto de algún tratamiento previo a su eliminación.

Obra menor:

El Ayuntamiento debe controlar la gestión que el ciudadano ha dado a los residuos, quienes están sujetos a los requisitos que establezcan las entidades locales en sus respectivas ordenanzas municipales. Se puede exigir la constitución de una fianza.

Los RCD tienen como destino el Punto limpio, la recogida municipal o un gestor autorizado (según se determine en la Ordenanza Municipal).

El abandono, vertido o eliminación incontrolada de residuos, incluyendo los RCD de obra menor o mayor, está considerada como una infracción muy grave, tipificada por el artículo 46.2 de la Ley 22/2011 de Residuos y Suelos Contaminados. Las multas van desde los 300.001€ hasta los 1.750.000€ cuando se trata de residuos peligrosos, y de 45.001€ hasta los 1.750.000€ para el resto de residuos, siempre que se haya puesto en peligro grave la salud de las personas o se haya producido u daño o deterioro del medio ambiente.

Obra mayor:

Los RCD se someten al RD105/2008, por el que se regula su producción y gestión. El constructor (poseedor del residuo), es la persona responsable de gestionar los residuos correctamente.

Junto con la solicitud de licencia de obra se debe presentar en el Ayuntamiento el Estudio de gestión de RCD y el Plan de Gestión de RCD

Los Servicios técnicos municipales son los encargados de comprobar que el productor (titular de la obra) presenta dichos documentos, y es a éste al que se le exige el cumplimiento del Plan de Gestión.

El Ayuntamiento tiene la potestad de vigilancia e inspección y sanción. Puede exigir la constitución de una fianza (Ordenanza Municipal).