El Monasterio del Císter

Boletín 5 • 2007

El conjunto conventual del Cister es espacioso y con un perfil de sobrias líneas. Su estilo arquitectónico no guarda ninguna relación con las construcciones conventuales canarias anteriores.

Autor: Conrado M. Rodríguez

En el siglo XIX, momento de la exclaustración y de la desamortización, en el periodo conocido como "Trienio Liberal", que arranca en 1821, y bajo el reinado de Fernando VII, se suprimieron numerosas órdenes religiosas. En esa época, tuvo lugar la demolición del Convento de las Descalzas de San Ildefonso, en Vegueta. Estas monjas fueron hospedadas de inmediato en el Hospital de San Martín, obligándolas, el Director de la Junta, a salir de allí las que tuvieran familia en Las Palmas; además, no permitieron que las monjas formaran comunidad en ninguna casa particular.

Al posesionarse en 1869 del Obispado, Urquinaona y Bidot resolvió trasladar a las monjas a Tenerife e instalarlas en el Convento de Monjas Franciscanas de Santa Clara, al no existir Monasterio del Cister en Gran Canaria.

Urquinaona planeó reedificar el Monasterio de las Descalzas aprovechando la situación favorable al haberle devuelto el gobierno el solar del antiguo monasterio, pero en 1878 éste cesó como Obispo de la Diócesis, por traslado a Barcelona, sin materializar su idea.

En 1888, el Obispado decidió vender el solar para atender con los beneficios la construcción de un nuevo monasterio en la Villa de Teror, aunque primeramente las monjas serían instaladas en el Palacio Episcopal terorense. El terreno se dividió en ocho parcelas, que se vendieron por un total de veintitrés mil ochocientas pesetas. Don Gregorio Chil y Naranjo compró una superficie que hoy es sede del Museo Canario.


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El marco general con el que se encontró la comunidad de monjas de San Idelfonso al instalarse en el Palacio Episcopal de Teror era el de una población de carácter mayormente creyente, de un nivel socio-económico bajo, con una agricultura de consumo y de abastecimiento de mercado interno, que careció de comunicación por carretera con la capital hasta 1897.

Para la ubicación del monasterio, se eligió un terreno en el "Cercado de los Rochas", en el cual había una huerta de castañeros, y en cuyo lindero había un castaño que dio nombre al lugar (Calle del Castaño).

La construcción del monasterio se financió con el valor obtenido de la enajenación del solar del Convento de Las Palmas, las subvenciones y donativos que se recaudaron en la Secretaría de Cámara y Gobierno del Obispado, y cantidades de dinero procedentes de la Parroquia del Pino de Teror. La primera piedra fue colocada en 1882 y la última en 1888. En 1917 se enajenó la finca de los Rocha a la Comunidad Cisterciense para posteriormente ensanchar el recinto conventual sin quebrantar las reglas de clausura.

Descripción del edificio

Este monasterio tiene tres cuerpos principales: la iglesia, el convento, el noviciado y la hospedería.

En el centro se encuentra la iglesia, rematada por un campanario con un remate estriado y su cruz. La base del campanario lleva una baranda de cantería de Arucas. Sobre la puerta, da la luz al interior un óvalo con moldura de cantería. A los lados del frontis, dos medallones con los escudos del Obispo Pozuelo y de la orden Cisterciense. Toda la iglesia está jalonada con sus cenefas, cornisas, zócalos, jambas y demás adornos propios de estos edificios. El templo es alto, de una sola nave con bóveda de cañón surcada con varias columnas de cantería y semicolumnas adosadas, y doce ventanas casi a la altura de los techos. Junto al altar mayor se abren dos capillas arqueadas.

Preside el retablo mayor la imagen de la Virgen del Patrocinio, y a sus lados, están en sus hornacinas las imágenes de San Benito y San Ildefonso de Las Palmas; del que también procede el Vía Crucis.

Adosados a los dos lados de la iglesia y en su nivel más bajo, se ubican dos edificaciones. En el interior, el convento tiene tres patios, anchas galerías y corredores. En su momento, se edificó un tercer piso con celdas individuales formando un nuevo pabellón. En el exterior, las dos alas del conjunto dan la impresión de la similitud de sus líneas y proporciones. No obstante, la de la izquierda es más reducida, donde se sitúa el noviciado, la enfermería, la hospedería con un jardín y el cementerio. Este último, es un pequeño solar que se cercó y se unió por una puerta a la huerta conventual. Es algo recoleto, con sencillas cruces entre flores y algunos cipreses. En la parte derecha, está la puerta principal del monasterio que comunica con un amplio patio; en su zaguán, está el torno de las monjas y el locutorio.

Inmediatamente detrás del monasterio y a lo largo de todo el edificio, empieza la finca, que está cercada por unas altas tapias de cemento y que fue construida en 1912. Poco después, se abrió una puerta hacia ella, pero sólo para el servicio obrero que cuidaba al ganado. El amurallamiento del convento comenzó en el año 1923, quedando en 1930 totalmente cercado.

Intervención para la Restauración del Templo

Este monasterio tiene tres cuerpos principales: la iglesia, el convento, y el noviciado y la hospedería.

En el año 2003, el Cabildo de Gran Canaria, a través de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico, encargó al arquitecto Conrado M. Rodríguez León la restauración de la iglesia, debido al mal estado en el que se encontraba su techumbre.

Se procedió, en primer lugar, a la restauración de la cubierta del templo, ya que era lo más deteriorado del mismo. Se retiraron las tejas de la cubierta, recuperando aproximadamente el 50% de las mismas, para aprovecharlas posteriormente. Se desmontaron aquellos pares y piezas de madera que se encontraban en mal estado.

Se reforzó la totalidad de la armazón de la cubierta y se procedió a la colocación de un entablonado de chapa marina sobre la estructura reforzada, creando una cámara de aire entre la tablazón y la chapa marina que permite el buen mantenimiento y aireación de las maderas.

Posteriormente, se procedió a la colocación de la teja, aprovechado como cobijas las tejas recuperadas de la demolición.

En el capítulo de albañilería, se repararon las grietas y fisuras existentes. También se procedió a la recomposición de la cornisa de la esquina izquierda de la fachada.

Se colocó un nuevo sistema de iluminación y aprovechando el entubamiento del mismo, se ejecutó la preinstalación para un sistema de seguridad anti-vandálico.

Se chequeó toda la carpintería del templo, sustituyendo aquellas que se encontraron en mal estado y reparando aquellas piezas que pudieron sanearse.

Por último, se pintó el exterior y el interior del templo.

¿Quién somos?

La Unidad de Patrimonio Histórico del Cabildo de Gran Canaria se creó en 1992 con la misión de velar por la conservación y administración de los bienes culturales de la Isla. Una tarea que el Gobierno canario delegó en 1990 a las corporaciones insulares para cumplir más eficazmente con la gestión patrimonial.

Este servicio de Cultura y Patrimonio Histórico , integrado en la Consejería de Cultura, Patrimonio Histórico y Museos del Cabildo de Gran Canaria, desarrolla las competencias a través de sus diferentes secciones o departamentos especializados en gestión, inspección y vigilancia, difusión, conservación y restauración de bienes patrimoniales.

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