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Santa Brígida

Escudo Ayuntamiento de Santa Brígida

Situación: Situado en la mitad Noroeste de la isla de Gran Canaria.
Superficie: 23,81 kilómetros cuadrados
Altitud: 520 m
Habitantes: 18.907 habitantes (Fuente: INE, Revisión de Padrón Municipal de Habitantes, 2012)
Distancia a la capital: 14 Km.
Web del ayuntamiento: http://www.santabrigida.es/

Municipio de Santa Brígida en Gran Canaria


Antes conocida como La Vega, y como Sataute por los aborígenes, la actual Santa Brígida mezcla del pasado agrícola y señorial con un presente residencial, al ser el territorio preferido por aquellos que aspiran a vivir en suntuosas casas y viviendas alejadas de la gran urbe en la que se ha convertido la capital de la Isla. A ello ha contribuido positivamente la feracidad de estas tierras, donde casi todos los topónimos hacen alusión a las grandes extensiones de vegetación que antes dominaban el paisaje de esta zona de Gran Canaria: Dragonal, Lentiscos, Madroñal, Pino Santo... Y, de hecho, su núcleo urbano se encuentra junto a un barranco con bellos palmerales, y que probablemente justificase el nombre de la zona: el barranco de Satautejo.

La Atalaya es un antiguo poblado de cuevas, de gran tradición alfarera y famoso en la Isla por sus casas excavadas en la roca o que aprovechan cuevas ya excavadas tiempo atrás. Aquí podemos apreciar los antiguos modos de hacer la cerámica. Muy cerca se encuentra el campo de golf y la Caldera de Bandama, cráter volcánico de 1 Km. de boca, cuya mejor vista se consigue desde el mirador del mismo nombre a 569 m. de altitud, desde donde también se divisan las Vegas, Las Palmas de Gran Canaria y Telde.


Poblaciones
El Gamonal, La Angostura, La Atalaya, El Madroñal, Monte Lentiscal, Pino Santo Alto, Pino Santo Bajo, Lomo Espino, Las Meleguinas, San José de las Vegas, Las Goteras (compartido con Telde), Llanos de María Ribera (compartido con Las Palmas de Gran Canaria).

Mapa del Municipio

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La principal y más antigua fiesta del municipio es la Fiesta en Honor a Santa Brígida, patrona de la Villa. El primer sábado de agosto se lleva a cabo una romería-ofrenda, que se remonta al año 1957. En este acto festivo participan todos los barrios de la Villa con carrozas engalanadas con motivos típicos y con romeros, magos y parrandas.
Por otro lado, la festividad  de San Antonio, que se celebra el 13 de junio, destaca por los diferentes actos, pero sobre todo por FLORABRÍGIDA , exposición de flores, plantas y pájaros que se viene celebrando desde 1975.

En la zona de La Atalaya se celebra la festividad en Honor a San Pedro. Se trata de una fiesta tradicional que incluye la Romería de las Antorchas, en la que los romeros se dirigen a las cuevas de los alfareros con el Santo.
La Bajada al Velero se celebra a finales de agosto en el barrio de Las Meleguinas. En torno a los antiguos lavaderos se reúnen los vecinos del lugar e imitan, entre fiestas, la actividad de las lavanderas.
Y en la víspera del Día de Todos los Santos se celebra la Fiesta de los Finaos en la zona de El Madroñal. Los habitantes de esta zona se reúnen  para charlar y comer los frutos del otoño (castañas asadas, manzanas del país, vino y copas de anís). Esta fiesta se celebra también en el casco.
 

Lugares de interés histórico cultural de Santa Brígida

  • Cueva de Los Frailes: Uno de los lugares que muestran el pasado aborigen es la Cueva de Los Frailes, que se encuentra junto al puente de la Calzada, excavada en el volcán de la Caldereta. Debe su nombre a dos frailes, Juan de Lebrija y Diego de las Cañas, los cuales pidieron permiso a Pedro de Vera para que les dejase interceder con los aborígenes, con escasos resultados y un final bastante dramático. Formado por 37 cuevas naturales, este yacimiento fue descubierto en 1933.
     
  • Cueva de los Canarios: Está en la pared norte de la Caldera y es uno de los yacimientos más llamativos de la Isla por la presencia de inscripciones prehispánicas que algunos autores han tratado de traducir; aunque de difícil acceso, fue utilizada por los antiguos canarios como granero. Se hallan en ella importantes inscripciones alfabetiformes, conocidas desde el siglo XIX. De este yacimiento proceden algunas vasijas que forman parte de la colección de El Museo Canario.
     
  • Valle de La Angostura: La Angostura y Las Meleguinas ofrecen numerosas huellas aborígenes de interés. Se trata de grupos de cuevas excavadas en roca, silos y veredas; su importancia ha motivado declarar la comarca como Bien de Interés Cultural (zona arqueológica).
     
  • El Tejar: En las cercanías de La Angostura se halla el conjunto arqueológico del Tejar. Recibe su nombre gracias a un antiguo horno de tejas, existente desde el siglo XVI, propiedad de Hernando de la Feria. Descubierto el 16 de julio de 1988, se puede apreciar los restos de un muro de piedra seca que nos sugiere la existencia de una casa aborigen o la formación de un túmulo funerario; se ha hallado en él trozos de cerámica, vasijas o tallas y pintaderas.
     
  • Los Silos: Antiguo pago de Santa Brígida situado en la carretera a Pino Santo. En éste se encontraba una decena de silos en los que los aborígenes canarios guardaban el grano.
     
  • Otros lugares de interés arqueológico son: >Los Corrales, Cueva del Gato, Satautejo, La Guirra y Lugarejos.
     
  • Iglesia Parroquial de Santa Brígida: Quizás el símbolo más representativo de la Villa, como ha comentado el historiador don Francisco Morales Padrón, su origen se remonta a los primeros decenios del siglo XVI. En 1522 se fundó la primera ermita en donde ahora se encuentra la Iglesia actual. Esta ermita se construyó por mandato de Isabel de Guerra, dueña de la zona de El Gamonal. La ermita, que en un principio fue de propiedad privada pasó a las manos del municipio en el año 1578, y en 1583 se crea la parroquia. El templo sufre diferentes remodelaciones a lo largo de los años, pero en 1897, sufre un incendio. En 1898, D. Laureano Arroyo Velasco, arquitecto, presenta unos planos, en los que se rechaza la techumbre de madera y se opta por la bóveda. El templo, finalmente, presenta un exterior, con características neogóticas, y un interior, que muestra características severas que responden a la estructura antigua. 
    El incendio acabó no sólo con el templo, sino que también destruyó esculturas de Luján Pérez, como la imagen de San José, de Cristo Crucificado y de San Juan Evangelista.
     
  • Archivo Parroquial: Por su importancia histórica, es preciso recoger aquí la existencia de este archivo, que cuenta con libros que se remontan a 1583 y documentos que datan de 1524. Los fondos de este archivo están divididos de la siguiente manera: Libros de Bautismos, Libros de Matrimonios, Libros de Enterramientos y, por último, Libros de las Confirmaciones. Esta documentación se salvó del incendio acaecido en 1897; por este motivo, la documentación que posee el Archivo Parroquial de Santa Brígida adquiere una gran importancia para los historiadores que se acercan a reconstruir el pasado de este municipio y el de la isla de Gran Canaria.

  • Paisaje Protegido de Tafira: El Monte Lentiscal está caracterizado por la abundancia y variedad en las especies arbóreas; de esta manera encontramos lentiscos, almácigos, mocanes, madroños, dragos, acebuches, sabinas..., que han dado lugar a diferentes topónimos en la zona. Hoy en día este bosque ha disminuido a causa de la masiva construcción, destacando el cultivo de las vides, las cuales forman un paisaje en el que el protagonista es el vino.

  • El Monumento Natural de Bandama: Este lugar tiene un extensión de unos 325´7 ha.; en él podemos encontrar un campo de volcanes recientes que ofrecen a los visitantes importantes vistas del Centro - Este de la isla.

  • El Palmeral de Satautejo: Posee una extensión de 30 ha.; limita con el casco urbano de la Villa y las carreteras de acceso a la misma.

  • Ruta del Vino en el Municipio de Santa Brígida: Los Lagares son la primera parada de esta ruta vitivinícola, situado en zonas cercanas las tierras del volcán de Bandama, conformándose como uno de los elementos más espectaculares para la elaboración del vino. Existen un total de siete lagares. En esta misma zona hallamos una casa solariega de estilo tradicional canario y a muy escasa distancia encontramos La Cruz del Inglés, entre el límite de los municipios de Santa Brígida y Las Palmas de Gran Canaria, que recuerda la importante victoria contra el capitán Van der Does. Continuamos hacia la Caldera de Bandama, cuyo nombre procede de Daniel Van Dame, comerciante flamenco del siglo XVII. Si tomamos la carretera llegamos al Monte Lentiscal, monumento a la zona vitivinícola. El ascenso a la Caldera nos permite observar fincas dedicadas al cultivo de la vid, emplazadas en terrenos lávicos, el llamado picón. Por esta zona debemos destacar la Hacienda y Bodega de la Familia Flick. (TORRES SANTANA, E: Ruta vitivinícola y del picón, Ayuntamiento de Santa Brígida).

El municipio de San Brígida, a lo largo de la historia ha sufrido diversos cambios en su propia denominación. Sin entrar en polémica sobre la denominación de Sataute, como se llamó el núcleo de población aborigen, el asentamiento europeo recibió diversos nombres a lo largo del Antiguo Régimen, como fueron: El Lugar de la Vega, La Vega, Vega de Abajo, Vega de San Antonio y, por último, Santa Brígida o Villa de Santa Brígida.

Como ya dijimos, anteriormente hubo un núcleo de población aborigen en este municipio, utilizando como medio de subsistencia el bosque, obteniendo leña para sus trabajos cerámicos y madera para sus herramientas y utensilios, como podemos ver reflejado en los yacimientos arqueológicos de La Atalaya y Cueva de los Canarios.

Después de la conquista de la isla de Gran Canaria, la Vega es una de las primeras zonas de la Isla afectada por el proceso colonizador a través de los repartimientos de tierras y aguas. Éstas eran abundantes y la zona contaba con buenas tierras, además de cercanía relativa a la capital, todo lo cual la dotaba de grandes condiciones para emprender su colonización. En pocos años, los conquistadores y colonizadores, andaluces y castellanos, convirtieron Santa Brígida en "un auténtico vergel, a golpes de hacha y surcos de arado"; así nos lo describe el historiador Antonio Rumeu de Armas.

En este contexto, el Monte Lentiscal pasa a ser un territorio de aprovechamiento comunal, es decir que aunque conservaba el carácter de realengo y era propiedad de la Corona, el Cabildo de la Isla podía explotar los productos que ofrecía en beneficio propio y de la población. Sin embargo, la rápida deforestación supone un retroceso progresivo del monte grancanario durante el Antiguo Régimen, debido sobre todo a la tala, quema y desbroze de la masa forestal para convertir los territorios en baldíos y facilitar así su privatización, proceso que se acelera a mediados del siglo XVII y que en el caso de Santa Brígida favoreció a las grandes familias terratenientes. Esta tendencia prevalecerá a lo largo de esta etapa y hasta el siglo XIX, gestándose un nuevo paisaje donde tendrá una gran preponderancia la producción vitícola, con sus bodegas y lagares, que se irá convirtiendo en el protagonista de la economía de Santa Brígida.

A pesar de la hegemonía de la viña, se plantaron otros cultivos, como el cereal, base fundamental de la dieta en la Edad Moderna, la caña de azúcar, producto que en el siglo XVI ocupó gran parte de los campos de cultivo de Gran Canaria, ya que, durante este siglo, dio numerosos beneficios con su exportación a los mercados de América y del Norte de Europa. La importancia de la producción azucarera la vemos reflejada en la creación de una ermita, primitiva iglesia fundada por Francisco de Maluenda e Isabel Guerra.

Santa Brígida se convierte así en uno de los lugares más atrayentes, puesto que las condiciones climáticas y la capacidad productiva de la tierra, la sitúan como un núcleo poblacional importante. En el siglo XVII se produce un importante aumento de la población, manteniéndose esta tendencia durante los siglos posteriores. Los habitantes se distribuyen entre los barrios de El Monte, La Atalaya, Las Cuevas, Las Goteras, Satautejo, La Angostura, Los Silos, Lomo Espino y Pino Santo. Santa Brígida se convierte de esta forma en una de las poblaciones más importantes de Gran Canaria, siguiendo a Las Palmas de Gran Canaria y Telde.

Uno de los episodios que debemos destacar de la historia de este municipio es el acaecido en 1599, en el Monte Lentiscal fueron derrotados los holandeses de Van der Does, por las milicias que estaban en ese momento en la Vega, bajo el mando del capitán Cipriano de Torres. Tan importante fue este hecho, durante el cual la zona actuó como refugio de los habitantes y las instituciones de la Isla, que se ubicaban en la entonces ocupada ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, que tras constituirse en municipio se adoptó en el escudo de armas el lema "por Dios y por la fe, vencimos al holandés".

Hay que destacar que con motivo de la Fiebre Amarilla en Las Palmas de Gran Canaria en el año 1808, se vuelven a trasladar al municipio las sedes de la Real Audiencia y la Inquisición, que concretamente se ubican en El Madroñal, en una casona solariega, conocida hoy por "la Inquisición".

En la actualidad la economía agraria ha pasado a un segundo plano, produciéndose en el municipio un aumento de las zonas edificadas, y por lo tanto un retroceso del sector agrícola. Las actividades comerciales y el turismo, junto al desarrollo de estas urbanizaciones, han propiciado este giro en la economía del municipio.



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