Aceites

Gran Canaria es la isla del Archipiélago Canario con mayor superficie dedicada al cultivo del olivo. Se viene cultivando desde tiempos inmemoriales en los bordes de las huertas y en suelos con grandes pendientes en las medianías del sureste de la Isla.

El olivo y el aprovechamiento de su fruto forman parte de la tradición de los habitantes de los poblamientos rurales de estas zonas, que aliñaban las aceitunas con mojos y utilizaban las sobrantes para elaborar aceite de oliva mediante tradicionales molinos de piedras y prensas. El auge de este cultivo en los últimos años ha convertido al olivo en una posible alternativa para el mantenimiento y desarrollo de esta zona. Su gran adaptabilidad a determinadas condiciones ambientales, así como su alto valor agronómico, etnográfico y paisajístico han favorecido su expansión.

Actualmente, la aceituna de mesa producida en la zona, tanto en fresco como aliñada al estilo tradicional, es un producto codiciado por el consumidor y conforma una especialidad astronómica característica de la Isla. El aceite de oliva virgen extra, hoy en día elaborado en las modernas almazaras instaladas en la comarca, es de excelente calidad y está alcanzando los prestigiosos niveles de fama y valoración que merece.

Las variedades utilizadas para la producción de estos aceites son la conocida como Verdial de Huévar (o aceituna “del país”), la Arbequina y la Picual, que le proporcionan su “flavor” (percepción de estímulos olfatogustativos) característico, presentando frutados complejos de intensidad media/alta con matices a tomatera fresca y/o hierba recién cortada, con apreciable y equilibrada presencia de amargo y picante en boca.