MELENARA QUÉ HACER

MELENARA QUÉ HACER

Antes de llegar hasta el mar, visita el casco urbano de Telde, a sólo 10 minutos en coche. Podrás callejear por el barrio de San Francisco. Sus calles empedradas y sus casas encaladas pertenecen a uno de los conjuntos histórico-arquitectónicos más antiguos de Canarias. Apartado de las vías principales del municipio, el paseante siente que ha dado un salto hacia atrás en el tiempo y que se encuentra en un pueblo canario en pleno siglo XVI.

Acércate al muelle de Taliarte, y podrás ver la flota pesquera conviviendo con los barcos oceanográficos del Parque Científico Tecnológico universitario. En Taliarte se aúnan el trabajo de los pescadores tradicionales con los esfuerzos de los científicos para investigar e innovar. El objetivo de ambos es encontrar y compartir todas las riquezas que el mar nos ofrece.

Entra en la playa de Melenara, y pisa con tus pies desnudos su arena. El sol de esta playa teldense acariciará tu piel. En su horizonte, Neptuno vigila la orilla, y te dirá si la marea sube o baja. Báñate en sus aguas azules, y acércate nadando hasta la estatua. A los niños de la zona les encanta subir a la roca del Neptuno, o encaramarse en la propia estatua, y zambullirse en el mar.

A la hora de almorzar, en la propia playa y en las calles aledañas hay múltiples locales donde pedir pescado fresco, frito o guisado, acompañados de alguno de los platos típicos de la gastronomía canaria. Disfruta tu comida contemplando este bello rincón de la costa grancanaria.

Por la tarde, visita el pueblito de Tufia. Desde muy atrás en el tiempo esta pequeña y protegida playita ha sido morada de pescadores que han continuado viviendo junto a esta coqueta calita durante generaciones. Tufia es una delicia para los sentidos. Casitas de pescadores locales en blanco y azul se ubican justo al borde del mar. Las rocas volcánicas se intercalan entre la arena de su playa de aguas tranquilas, al resguardo de oleaje o corrientes. Visítala en marea baja, ¡o de lo contrario su arena desaparecerá! Aún así, desde las rocas de la orilla quienes se acercan a Tufia disfrutan igualmente de este rinconcito mágico.

Al atardecer, puedes visitar el yacimiento arqueológico del poblado prehispánico de Tufia y su complejo con siete antiguas casas, un tagoror (foro para tratar asuntos de estado), y un conjunto de cuevas. Hay pruebas de que algunas de sus vías estuvieron empedradas. Aunque quizá te llame más la atención las curiosas formas de las dunas fosilizadas de los Arenales de Tufia, una playa paelolítica cuyas arenas se convirtieron en lo que hoy es el istmo que une sus playas.

Al caer la noche, la playa de Melenara se anima cuando sus vecinos salen a tomar el fresco. Por supuesto, puedes compartir esas horas con ellos en los muchos bares y restaurantes de la playa. En cualquier época del año, cenarás bajo las estrellas. Y si tu visita coincide con los meses de verano encontrarás conciertos al aire libre de los más variados estilos a los que asiste mucho público. La diversión está asegurada en las frescas noches estivales de Melenara.