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Gran Canaria - Un viaje en el tiempo:

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    El tiempo de los antiguos canarios por Javier Velasco Vázquez


Reflexiones sobre los antiguos canarios y el C14:

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    El tiempo eterno: La Necrópolis y el C14 por Verónica Alberto Barroso

    Un lugar para vivir durante siglos por C. G. Rodríguez Santana, J. I. Sáenz Sagasti y J. Onrubia Pintado

    Los espacios de almacenamiento y el C14 por Jacob Morales Mateos y Amelia Rodríguez Rodríguez

    Entre dos tiempos: El conjunto arqueológico de Las Candelarias por C. Marrero Quevedo, V. Barroso Cruz, M. C. González Marrero y P. Quintana Andrés

    Detenido en el tiempo: Los nuevos hallazgos de Risco Pintado-La Audiencia por Julio Cuenca

    Tiempo y espacio: La cronología de Gran Canaria y el territorio por Marco Moreno Benítez

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Boletín electrónico de Patrimonio Histórico · nº 3 - 2016 · Gran Canaria · ISSN 2341-4421

Acusa: La mesa del tiempo

La Mesa de Acusa constituye uno de los hitos geográficos más notables de la isla, ubicado en la vertiente noroeste de la gran Cuenca de Tejeda, en el ámbito del municipio de Artenara. Se trata de una gran meseta rodeada de fuertes escarpes en todas sus vertientes, a excepción de su extremo más septentrional. Un conjunto en el que se alcanza una cota máxima de unos 990 metros sobre el nivel del mar y que geográficamente se encuentra delimitado por el barranco de Tejeda al sureste y los barrancos de Silo y del Merino al Noroeste. Desde el punto de vista geológico, viene caracterizada por ser un accidente del terreno tabular y aislado, formado por capas horizontales de componente volcánico.

José González Navarro - Técnico del Servicio de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo de Gran Canaria

El Patrimonio cultural de Acusa

El poblamiento de este complejo patrimonial ha respondido al patrón aborigen, que se mantiene bien conservado hasta los años sesenta del pasado siglo XX, donde el suelo llano de la Mesa, el mayor de la citada cuenca, se mantiene y reserva, para uso agrícola, fundamentalmente de secano (cereales), combinado con regadío en el fondo del cauce del barranco, con especial importancia el aprovechamiento de los palmerales corredores de donde se derivan muchos usos, como las artesanías de la palma.




Esta organización constituye una de las singularidades del espacio en cuanto supone un modelo de ecología cultural, con traducción relevante en el paisaje local.

El hábitat, repartido en la base del escarpe que rodea la Mesa, está formado principalmente por tres pequeños caseríos, Acusa Seca en la parte sur de la Meseta, Acusa Verde en la parte occidental y La Candelaria hacia el norte.

A estos núcleos hay que añadir Fortamaga y El Hornillo. Esta arquitectura de habitación en cuevas artificiales, excavadas a mano, en lo que constituye una herencia, que desde el pico de piedra de los antiguos canarios, hasta los modernos martillos hidráulicos, se hunde en lo más lejano de la ocupación humana de la isla. Acusa no es, por lo tanto, un poblado o conjunto más.

Acusa, es la síntesis de la evolución del asentamiento en cuevas. Desde el solapón natural con cerramiento exterior de piedras, a la cueva vivienda de segunda residencia con antena parabólica.

Cuevas de habitación, graneros, enclaves sepulcrales, etc., con un grado desigual de conservación, se distribuyen por diversas zonas de Acusa. A ello ha de añadirse que constituye un espacio altamente estratégico, por el dominio visual que posee sobre su entorno, estando situada en un importante lugar de comunicación entre algunos de los núcleos de población aborigen más destacados de la isla, como eran la actual Aldea (Caserones, Tocodomán, Artejeves, etc.), con Altavista, Tirma y Tifaracás, así como con el área central, en el contexto de conjuntos como el Risco Chapín o el Bentayga, etc. En cuanto a la cronología, según se desprende de las fechas radiocarbónicas obtenidas para este lugar, puede remontarse a un milenio antes de la Conquista.


Las cuevas de Acusa

Como norma, las cuevas artificiales de habitación poseen una planta central de morfología cuadrangular, a la que se añaden una o varias estancias, a la par que otras estructuras excavadas (hornacinas, alacenas, etc.), cuya funcionalidad suele asociarse al desarrollo de las actividades domésticas que allí tenían lugar. El cerramiento de dichas cavidades se hacían mediante muros de piedra (de los que aún quedan restos) y la disposición de puertas de madera, técnica ésta que se ha mantenido en las oquedades históricamente reutilizadas en Acusa.

Se han identificado, también, numerosas cuevas artificiales con restos de pintura, en los conjuntos de La Candelaria (destacando la Cueva de las Estrellas realizada con un punteado blanco sobre fondo ennegrecido), Acusa Seca, El Álamo y Acusa Verde. Es posible que la mayor parte de las cuevas artificiales de Acusa, estuvieron decoradas con pinturas (destacando los zócalos y remates de los habitáculos interiores).

...Pero los trogloditas modernos han procurado amenizar sus viviendas con tal cual refinamientote industria ornamental. En estas cuevas muéstrase el atavío todo de una casa campesina; la vajilla en exposición, las paredes cubiertas de oleografías de santos o retratos de belleza profesionales, tal cual Cristo en talla de madera, exangüe y sanguinolento a la vez, dentro de su caja acristalada; fotografías de ausentes, y sobre las cómodas y armarios juguetillos y baratos bibelotes de todas clases. Y antójaseme que ha de cobrarse un especial cariño, un afecto entrañado, a esta mansión abierta en la entraña misma de la tierra...

(M. DE UNAMUNO - 1910).

Como sucede en numerosos asentamientos prehispánicos de Gran Canaria, y especialmente en los de la Cuenca de Tejeda, en Acusa también se registra una asociación entre las cavidades habitacionales y áreas de graneros excavados artificialmente en los mismos soportes geológicos. Estos silos se ubican normalmente en zonas elevadas, de fácil protección y están dotados con un número variable de cubículos destinados al almacenamiento. El granero de mayores dimensiones del conjunto es el del Álamo, excavado en un fuerte farallón natural entre Acusa Seca y La Candelaria.

En la zona correspondiente a las cotas más elevadas de la Mesa de Acusa, en clara asociación espacial a los enclaves habitacionales, se han documentado numerosos recintos funerarios. La mayoría de ellos, de carácter colectivo, tienen como espacio físico de acogida cavidades naturales de desigual tamaño y morfología. En estas cuevas sepulcrales de Acusa se han documentado restos antropológicos con signos evidentes de momificación, así como evidencias correspondientes a las envolturas funerarias realizadas en tejidos vegetales, junto a otros elementos destinados al acondicionamiento del depósito funerario también confeccionadas en materias vegetales (yacija). El núcleo más importantes de enterramientos se localiza en el Vedado, situado entre el farallón y la Mesa. Hay que tener presente que gran parte de ese material, hoy depositado en el Museo Canario, fue estudiado y extraído por investigadores como Grau Bassas en el s. XIX, Sebastián Jiménez Sánchez y José Naranjo Suárez a mediados del s. XX, pero sin la aplicación de técnicas y metodologías adecuadas, por lo que la preservación y futuras investigaciones en esta zona, conllevaría resultados de gran importancia.

Tras la colonización europea los asentamientos se mantuvieron en el tiempo, con ligeros cambios que llegaron hasta avanzado el siglo XX y que también fueron descritos por curiosos que se asomaron a las bocas de estas cuevas tradicionales o de otros poblados históricos.

Acusa en la actualidad

El temprano abandono de los núcleos de habitación que configuran el complejo, se inicia a finales de los sesenta, del siglo pasado, inducido por el cambio del modelo económico, que marca el rumbo hacia la terciarización de la economía isleña. En un primer momento, el abandono deja en un estado congelado los asentamientos que permanecen bien conservados hasta los años noventa, donde se produce un nuevo tiempo marcado por la reocupación como segundas residencias de muchas cuevas, por parte de nuevos propietarios y antiguos herederos de las viviendas. La transformación en obras, ampliaciones e instalaciones se concentra en las zonas más próximas a las carreteras, en especial Acusa Seca y Acusa Verde. El destino se centra en viviendas de segunda residencia que reproducen patrones urbanos. Estos factores antrópicos se convierten en la amenaza de alteración del paisaje histórico, introduciendo elementos contemporáneos que distorsionan parte del espacio.

Entre las amenazas de carácter natural sobresalen la erosión, que provoca en el sustrato importantes desprendimientos de bloques que sepultan cuevas y cierran pasos.




La administración insular ha ido adquiriendo suelo y cuevas de habitación que han sido rehabilitadas para la preservación de los valores etnográficos, pasando a formar parte de la oferta patrimonial de la Isla y de la comarca de cumbres. Hasta un total de 18 unidades de antiguas viviendas han sido adquiridas por el Cabildo de Gran Canaria, que lleva a cabo trabajos de mantenimiento y visitas guiadas por el espacio. En materia ambiental, se trabaja en labores de repoblación forestal, en la idea de crear pasillos que unan las masas de los pinares del Parque Natural de Tamadaba, con las formaciones de la Reserva Integral de Inagua, favoreciendo la integridad de hábitat donde tienen presencia importantes endemismos como el pinzón azul de Gran Canaria.

Acusa se ha convertido en uno de los itinerarios frecuentados por muchos visitantes que usan el camino principal que recorre la Mesa, para admirar los valores de su histórico paisaje, donde la tierra respira por los poros de la historia.

En la actualidad son pocos los vecinos que mantienen la residencia de forma estable y dan vida a actividades primarias en la Mesa de Acusa. El reconocimiento como paisaje cultural, sus excelencias patrimoniales y puesta en valor pueden convertirse en un vector de contribución para la sostenibilidad de este asentamiento, con miles de años de historia humana, que ha forjado una forma de relación con el territorio que se convierte en marca del paisaje.

¿Quiénes somos?

La Unidad de Patrimonio Histórico del Cabildo de Gran Canaria se creó en 1992 con la misión de velar por la conservación y administración de los bienes culturales de la Isla. Una tarea que el Gobierno de Canarias delegó en 1990 a las corporaciones insulares para cumplir más eficazmente con la gestión patrimonial.

Este Servicio de Cultura y Patrimonio Histórico, integrado en la Consejería de Cultura, desarrolla las competencias a través de sus diferentes secciones o departamentos especializados en gestión, inspección y vigilancia, difusión, conservación y restauración de bienes patrimoniales.

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